El 40 % de los presos en el centro de menores en Hato Nuevo de Manoguayabo no es visitado por sus familiares

El sueño de José (nombre ficticio) es convertirse en músico. Le apasionan los ritmos urbanos y, desde su habitación en el Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, en Ciudad del Niño, Hato Nuevo de Manoguayabo, ha comenzado a escribir algunas canciones que aún no ha desarrollado por completo.

Para este adolescente, recordar cómo llegó a estar encerrado entre cuatro paredes resulta traumático. «Fue un poco duro realmente, porque nunca había estado en un sitio como este», relata con voz baja, avergonzado. José ingresó cuando estaba en el octavo grado (segundo de secundaria) y recientemente acaba de terminar el bachillerato.

Él es una de las 92 historias humanas que actualmente coinciden en el centro. Todos comenzaron sus vidas cometiendo errores. José, sin embargo, busca reinsertarse a la sociedad una vez cumplida su condena.

Si José pudiera hablar con su versión del pasado le aconsejaría aprovechar mejor el tiempo y no dejarse influenciar por los demás. Ahora envía el mismo mensaje a los jóvenes que caminan por los pasos de la delincuencia.

El complejo alberga diversas instalaciones educativas y recreativas, como salones de clases, área de enfermería, consultorio odontológico, psicología, oficinas administrativas, cancha de baloncesto y play de softbol. Una estructura que persigue rehabilitar y devolver a la sociedad, jóvenes que cometieron crímenes cuando eran menores.

Fuente  Diario  Libre

Por laregion